Todo esto empezó tras uno de los viajes a Ibiza con Alfonsito, Héctor y compañía. Harto de que Benja (el capitán pitiuso) no supiera anclar el barco pues las bajadas a asegurar el ancla a pulmón y aleta empezaron a ser constantes. Poco a poco fuimos mejorando la técnica y aprendimos a compensar la presión y cada vez podíamos estar más tiempo y más agusto en el fondo. Un día recuperamos gafas y tubos que se habían “caído” accidentalmente del barco a unos 8 metros de profundidad (con el subsiguiente regocijo de la parroquia y admiración a nuestra capacidad de superación… osea que ni puñetero caso a nuestra proeza).
En esas andábamos cuando un día comentamos Héctor y yo que “deberíamos mirarnos algún curso de buceo de esos que hace la peña para poder alquilar botellas y vacilar un poquillo al personal” – “sí nano, molaría aparecer en plan buzos con el smoking debajo rollo James Bond, sería un puntazo”… y así las risas y el germen de un monstruito que ahora está empezando a comérselo todo.
A todo esto de repente se hace verano y Héctor ya ha investigado un poco por su cuenta y se ha ido a hacer un cursillo con Juan. Le gusta tanto que me empieza a insistir para que lo haga yo también… en un momento de bajón emocional, todo sea dicho, y yo hago un esfuerzo bastante grande por aceptar y hacerme el ánimo. Aunque conocemos a Héctor y la capacidad de involucración y apasionamiento que tiene en todo lo que hace (solo comparable a mi falta de control en ese mismo aspecto) así que poco a poco me va contagiando, me da el librito y yo me lo estudio. No sé si fueron los nervios porque el Viernes iba a hacer el curso pero el asunto es que la noche de antes no dormí nada (también apareció un mosquito elefante del áfrica oriental que me hizo un desastre) y llegué a Jávea casi zombi.
Explicar la sensación al ver el centro de buceo es difícil, pongámonos en situación, Jávea, uno de los centros del pijerío universal-madrileño-guiri que hay (o eso creía), de repente, al lado de una cancha pública de asfalto, se alza un edificio con la fachada pintada a mano, con gente sonriente en la puerta y con un aspecto cuchitriloso que, cuanto menos, genera simpatía.
Seguir leyendo, pulsar…
Insisto que no sé cómo explicar el cambio que se produjo en mí, en mi estado de ánimo y en mi mente. Al cruzar las puertas y mirar a la cara a Martica, su dulzura y amabilidad, al ver que empezaba a llegar gente para una inmersión y comprobar la camaradería, el compañerismo, el ambiente sano y apasionado que se destila, pues empecé yo mismo a flotar por el aire. Y mi aire se fundió con el que allí había. Me puse en modo esponja y empecé a empaparme de TODO lo que allí sucedía.
Empecé la clase teórica con Eddy (gracias maestro!), dominé el PIR en instantes, conocí a la que fue mi compañera de inmersiones y vi la preparación de la inmersión nocturna de Héctor y el resto de gente. Tuve oportunidad de conocer a Borja (… vamos a ser gemelitos, me han vendido el mismo traje que llevas tú…) a Victor y a Benja (los DM que asistirían durante el finde). Me quedé estudiando esa noche hasta que Carolina y yo no aguantamos de hambre y nos fuimos a cenar por ahí. Esa noche al volver estuve un rato hablando con los chicos del centro mientras se preparaban las botellas y avancé un poco más en el proceso de enamoramiento que, para entonces, ya me absorvía.
Siguiente mañana, Sábado 08:00, bajo a desayunar después de no haber dormido casi (nervios?), con Carolina, desayunamos y nos vamos a la piscina para hacer nuestras primeras inmersiones, probarnos el traje y conocer nuestro equipo. Tras el briefing de Martín (Martín mi regulador coño!!!!) me dispuse a dar uno de los pasos más importantes de mi vida. Mi primera inmersión…
No sé cómo ni porqué aquello fue como volver a un estado que ya conocía, estaba familiarizado con un equipo que no conocía, estaba cómodo con toda la parafernalia y sabía que todo lo que allí pasara iba a quedarse grabado a fuego en una parte muy importante de mi persona. Son cosas que supe, fue un flash, una revelación. Pasaron las inmersiones con anécdotas varias, descubrí las peculiaridades del lastrado, supe que tendría que fijarme bien al preparar mi equipo por eso mismo, supe que tenía que conseguir reducir el consumo de aire y tuve mi primer contacto con un DiveMaster en ciernes (Toni!!!!).
Llegamos al centro a la hora de comer, comentamos las anécdotas con los chicos, empecé a comprender que da igual la edad que tengas, tu nivel de buceo o de dónde vengas, lo importante simplemente es compartir las experiencias, la pasión y la felicidad que cada sonrisa destila al relatar lo que te ha pasado, lo que has sentido y has vivido. Se combinan anécdotas como “pues a mí mi instructor me quitó el regulador y se lo quedó él, dejándome sin respirar casi 30 segundos en mi primera inmersión (Martín, mamón, mi regulador!!!)” con otras como “con la narcosis se ven cosas increíbles, un tío dando el regulador a un pez y el pez mirándole con cara de… con cara de pez!”…
Tras la comida con Héctor y Carolina llegó el gran momento, la primera inmersión en mar, mi primera experiencia real de preparación de equipo, organización de un grupo, ver a Martica dominando el terreno de forma eficaz, gestionando personas, tiempos y nervios. Demostrando que la mano dura puede vestir guante de seda y el verbo recio debe sonar con voz suave. Equipo arriba, equipo abajo, equipo a la lancha y llegamos a la primera inmersión en mar.
La gente estaba obviamente nerviosa, preparando el equipo, empieza a funcionar el sistema de compañeros, empieza a crearse el vínculo que debe velar por tu vida cuando estás en profundidad. Montamos botellas en jackets, subimos cremalleras de los trajes (el calor te pone la cuenta atrás), nos lastramos (empiezas a necesitar tirarte al agua), aletas, guantes, escupir en la máscara y enjuagarla, una comprobación más al regulador, todo ok… CPTAO, ok… Carolina estás bien? sí… vamos? ok. Nos tiramos al agua, sin problema, todo como estaba previsto. Hacemos el CPTAO en el agua, todo ok. Cabo del ancla, bajamos? ok, señal de descenso, ok. Y abajo.
Todo deja de tener sentido, trabajo, problemas, nervios, todo desaparece a medida que nos alejamos de la superficie, el agua forma una barrera psicológica que nada supera. Concentración, mano en la tráquea, tengo que ir compensando la presión, tengo suerte porque no necesito apretarme la nariz, puedo compensar sin manos. Carolina, ¿estás compensando? ok, ok. Llegamos al punto de encuentro, caos total, todo el mundo aleteando y moviendo los brazos sin control. Miro a Borja y descubro una imagen que me marcará lentamente pero de forma clara, le seguimos, atravesamos una termoclina, aprovecho para refrescarme el traje. Una vez en el lugar donde empezamos los ejercicios comenzamos, vamos haciendo los ejercicios de flotabilidad con normalidad, unos más fácil otros con más problemas, pero todo ok, ascendemos y empezamos a cambiar impresiones.
Me familiarizo con la dinámica del tiempo en superficie, quitarse los plomos, hinchar el jacket, atarlo, ayudar a subir los otros jackets, subir, beber agua, cambiar la botella y comentar con el compañero, explicamos el pivoting, recordamos algunas señas importantes que no hemos usado y afianzamos más la compenetración. Briefing de la segunda inmersión, vamos a bajar a 9 metros a una zona con más arena para practicar ejercicios clave, pérdida de regulador, el budha, intercambio de aire con el compañero y pérdida de la máscara.
Nos equipamos en el agua, lo cual resulta mucho más cómodo y descansado, CPTAO ok, descenso ok y otra vez abajo. Al llegar al nuevo punto de encuentro me doy cuenta que hace bastante frío, tenemos una termoclina a 7.5 metros y la diferencia de temperatura debe ser de unos 3 ó 4 grados, así que se nota mucho. empezamos con los ejercicios de quitarnos el equipo y volver a equipar, todo ok, hacemos el budha, unos con más suerte que otros, ya empiezo a notarme cómodo, soy capaz de controlar mi flotabilidad con la respiración, estoy contento, casi eufórico, miro a Carolina, está temblando, le cojo la mano y la noto fría, Carolina ¿tienes frío?, sí, ok? ok. A los pocos minutos la vuelvo a mirar, está tiritando completamente y me asusto un poco, Borja, Carolina tiene frío, ascendemos un poco, ok? ok.
Pasamos la termoclina y el cambio es sustancial, Carolina no está cómoda, ascendemos? no, ok. Borja nos marca el ejercicio de quitarnos la máscara y recuperarla, vaciarla y ok. Lo hago, trago un poco de agua por la nariz, controlo, puedo toser, lo vuelvo a hacer para asegurarme y ok, ok. Lo va a hacer Carolina, le da miedo, ya le pasó en la piscina, va a respirar por la nariz, lo sé, la tranquilizo, tiene frío, me pongo frente a ella a 30 centímetros de su máscara para que pueda verme bien. Toma aire, la mano en el regulador como siempre, no se fía pero se atreve, llena la máscara, cierra los ojos, se quita la máscara, no está respirando, no se atreve, sabe que va a respirar por la nariz, intenta ponerse la máscara rapidamente, no puede, respira por la nariz, veo entrar las burbujitas que escapan al regulador por la nariz, abre los ojos, entra en pánico y echa mano de la tráquea… hincha el jacket, NO, NO SE PUEDE ASCENDER ASÍ, no sé qué hacer, me agarro a ella, vacío mi jacket, abro las aletas, no sé qué hacer, estamos ascendiendo, tiene el regulador en la boca, está respirando bien, no sé qué hacer, vamos a salir a superficie demasiado rápido, no he sabido reaccionar, no he sabido reaccionar… no he sabido reaccionar, he fracasado, necesito saber qué hacer siempre… Carolina está bien, está tosiendo mucho, la agarro por la grifería de la botella y la remolco hacia la lancha, han salido todos, nadie sabe qué ha pasado, llegamos a la lanch, ayudo a Carolina a quitarse el jacket y a subir, subimos todos los equipos y volvemos, Carolina está congelada, totalmente, y asustada. He fallado, no hay más. Tengo que aprender.
Desde ese momento me centro en aprender, tengo que ser capaz de anticiparme, de ver y solucionar los problemas antes de que aparezcan y si aparecen tengo que ser capaz de reducir su impacto y tomar las mejores decisiones siempre. Lo necesito. Tendría que haber preguntado qué hacer porque sabía que iba a pasar y no lo hice… soy tonto y un inconsciente. No estaba preparado, no estaba preparada y lo sabía pero no hice nada.
Volvemos a puerto, descargamos los equipos, los cargamos en la furgo, volvemos al centro y descargamos, limpiamos y guardamos. Hablo con Borja de lo sucedido y le pregunto qué hacer en ese caso, me explica, evita que coja la tráquea, vacía su traje, ponle la máscara y aprieta el purgador, es un vaciado externo, pero eso es imposible que lo sepas ahora, no te preocupes, me preocupo tío… claro que me preocupo.
Subimos a ducharnos y a descansar un poco, tenemos examen el domingo y quiero estudiar. Carolina y yo no nos ponemos de acuerdo así que cojo los trastos y me acerco a un ciber a ver cómo ha ido el mundo en general. Para entonces ya sabía que mi vida había cambiado sutilmente. En apenas una semana ya no pienso en nada de lo que pensaba antes, todo ha desaparecido y ha perdido fuerza. Quiero anular todos los planes, quiero pasarme el verano buceando. Quiero prepararme para enseñar, cueste lo que cueste y caiga quien caiga, quiero saber reaccionar, tranquilizar, ayudar y comprender a la gente.
Vuelvo al centro, me acuesto, música, duermo… de repente, ronquidos… uno de los chavales ronca como un demonio, vuelvo a no dormir y por la mañana tengo que levantarme a estudiar para el examen…
08:00 y Carolina no está, me voy a desayunar con Benja, volvemos, me pongo a estudiar, empieza a llegar todo el mundo, hacemos el examen, lo hago rápido y confiado (como siempre, luego pasa lo que pasa), acabo pronto y salgo a la tertulia con Martín, Héctor y alguien más que había por ahí. Empieza a salir la gente del examen, empezamos a hacer papeleo para el título, llega gente de una inmersión, nos tenemos que ir corriendo, la máquina de cálculo logístico de Martica se pone en marcha, todos los equipos ok, Susana tiene un traje de su talla, todos contentos, a la furgo!
Hoy Héctor se viene a acompañarnos, me hace ilusión, pero solo pienso en Carolina, sé que no lo pasa bien, sé que tenemos que repetir lo de la máscara y que va a volver a pasar, repaso las instrucciones de Borja, desinchar jacket, colocar gafas, purgador. Contacto visual, contacto físico…
Llegamos, descendemos, hacemos los ejercicios, el budha lo tengo controlado. Todo ok, damos una vueltecita y ascendemos para ponernos la segunda botella. Llevo 15 litros. Me equipo en el agua, pruebo el dolor de pegarse un cabezazo contra la grifería, nota mental, fíjate siempre, todo muy metódico, tienes que ser metódico. Vamos a ver la Pared Negra, pasaremos por una cuevecilla y tendremos nuestro primer contacto real con el buceo de paseo. Aparece José Luis, un señor con las luces de Chimo Bayo en la cabeza, un chow, veo a Héctor, va perfecto, la inmersión de flotabilidad es necesaria, a la vista está. Veo a Borja por delante, oigo un sonajero, Susana está ascendiendo sin querer, la cojo y la bajo, ok? ok, tranquila que voy mirándote, Carolina va muy bien, muy tranquila, controla su flotabilidad muy muy bien. Pasamos por la cueva, me espera Borja, voy el último, me enseña una Langosta… ñam!!! hay que respetar, seguimos, hay dos morenas, veo una estrella de mar enorme, roja completamente, aire? voy sobrado. Practico mi flotabilidad, he aprendido a no necesitar el chaleco para ascender y descender, me he acostumbrado a la posición buena para avanzar y me siento totalmente seguro y tranquilo, los métodos están aprehendidos y puedo buscar algo que ver en las rocas y el fondo, Carolina? ok? ok, va muy cerca mío, la mano en el regulador, pero tranquila, hoy no pasa frío. Llegamos al cabo del ancla, nos marcan ascenso, ascendemos, más de la mitad ascienden y empiezan a quitarse el equipo, nos quedamos haciendo la parada de seguridad 4 gatos, Borja y Benja, Héctor y José Luis y Marta y yo, el resto se olvidan (o yo no los vi). Cargamos el equipo y volvemos, yo feliz y contento, con ganas de volver a tirarme enseguida.
Cuando llegamos al centro nos recibe el porrón de clarita y me dan un vasito, porqué? no lo sé, no lo pregunto, pero creo que lo entiendo, me emociono y me juro volver, mucho.
Y así es, ya me he hecho socio del club, ya he reservado mi Advanced OWD, ya tengo el equipo entero comprado (lo detallo luego, por si alguien siente curiosidad) y sé lo que quiero llegar a hacer en el agua. Tengo ganas y tengo posibilidades, creo que tengo el potencial así que está en mi mano explotarlo y alcanzar las metas que me vaya marcando.
Esta es la historia de un fin de semana único, especial e irrepetible. Unos días que abren brecha en mi vida y que son el origen de algo, posiblemente los días más felices de los últimos años, espero que el verano sea la mitad de bueno, una cuarta parte y me sentiré totalmente completo.
Agradecimientos: Héctor (bueno, tú ya lo sabes todo, eres mi hermano, mi alter ego, mi profesor y mi alumno, te quiero, abiertamente y sin tapujos, gracias.), Carolina (ainssss el marujeo del viernes noche fue genial, además me has abierto los ojos, me has mostrado un camino y una meta, siento mucho no haber reaccionado mejor cuando eras mi responsabilidad), Martica (la primera llamada de teléfono me dejó un poco raro, pero fue conocerte y comprenderlo todo, eres el alma del centro, el cemento que une las paredes, la pintura que adorna la fachada, eres todo y tienes algo especial que no se encuentra muy a menudo y que no sé qué es, pero en apenas 48 horas te he tomado muchísimo cariño y te agradezco especialmente lo bien que me has tratado), Eddy (campeón, la meta, el objetivo, voy a quitarte el puesto de trabajo, dame tiempo, llegaré ahí… gracias por el vasito, parece mentira que un trozo de plástico tenga tanta carga simbólica, al menos para mí la tuvo), Borja (esa estampa tuya entre medio de los alumnos, quieto completamente, con las aletas rozando el fondo… te lo dije, me impresionó, fue una revelación completa, gracias por enseñarme lo que me has enseñado y lo que me vas a enseñar, soy muy pesado, lo sé, hago muchas preguntas, lo sé, soy curioso y mareante, lo sé, pero espero que sepas que es por una buena causa, gracias por la paciencia y por los ejercicios de … en la segunda inmersión morimos…), Martín (gracias por quitarme el regulador en mi primera inmersión en piscina, aprendí a pedir aire rapidamente, he seguido tus consejos a la hora de comprar el equipo y tengo ganas de aprender más cosas, también quiero llevar la hormigonera un rato!!!), Benja (el tirillas, hay que ver como cargas botellas con lo poca cosilla que ere, poco hemos compartido en el agua, ya vendrá más, seguro, gaditanoooo), el resto de chicos (pues gracias por estar, la experiencia ha sido completa gracias a vosotros también y os recordaré por mucho tiempo).
Si todavía hay alguien leyendo pues ahí va mi agradecimiento y solidaridad porque menudo textazo que he parido, espero que la experiencia que os he contado os parezca interesante, a los que buceáis ya sabéis lo que he sentido, a los que no buceáis, ya sabéis lo que podéis sentir. A mi madre, tranquila que controlo, como siempre.
Os dejo una fotillo con algunos de los compañeros.
Y aquí os dejo el equipo que he cargado (Gracias Guillermo por el consejo y la buena venta/compra que hemos hecho):
Aletas: Mares Avanti Quattro (clásicas, las que dan mejor rendimiento según Guillermo, quería las Cressi Reaction pero bueno).
Escarpines: Cressi
Traje neopreno: Beuchat Focea comfort 2 5mm.
Jacket: Cressi Back Jac (siguiendo las recomendaciones de Borja, lastre integrado, siguiendo la idea de Martín, vejiga dorsal, siguiendo la recomendación de Guillermo, un chaleco con mucho empuje, cómodo porque no aprieta al inflarse y que tiene todo lo necesario).
Guantes: Cressi High Stretch 3′5mm. (guantes… y ya)
Regulador: Scubapro MK25/S600 (Según Guillermo la primera etapa lider hoy por hoy, no es la gama más alta pero su rendimiento es totalmente correcto y duradero, la segunda etapa pues la de scubapro que lleva esto, ligera, resistente, con varios ajustes de caudal).
Octopus: Cressi Octopus XS 2 (ni me fijé, el que me puso Guillermo).
Consola: de Cressi, manómetro y profundímetro simples
Máscara: Mares X-Vision Liquidskin (negra opaca, para evitar reflejos)
Arcón: el de Mares típico para llevar todo.
Y eso es todo, ahora a por el AOWD, luego el Rescue Diver y en Septiembre el Divemaster… ojalá!!
-
charlie brown